Desde 1950, Porsche siempre estuvo ligado a las carreras en especial a las
Le Mans, donde siempre quedaban en los primeros puestos, y mantenían como una constante aburrida, el
ganar en su clase, en las categorías en las que se presentaba, GT, Sport Cars, Prototipos... todas menor de 2000cc.. Hasta 1967, Porsche seguía teniendo pendiente, ganar la más prestigiosa carrera en una victoria absoluta. Pero algo estaba cambiando en la fábrica de Stuttgart, los distintos modelos y prototipos se producían practicamente cada año, y para esta carrera justamente
estrenaban su nuevo Prototipo el 907/6 cola larga. En realidad un 910 con mismo motor, pero de
carrocería rediseñada, con un frontal ligeramente modificado para
mejorar su aerodinámica, los focos más adelantados, unas líneas más elegantes, que acababan en su larga cola(74 cm más largo que el 910), que justo antes del final que acababa con su pequeño spoiler trasero, su característica más llamativa, sus dos tomas de aire, en forma de chimenea, para refrigerar la transmisión. Otro de los cambios sería colocar el piloto en el lado derecho, al estilo ingles, para mejorar su visibilidad, en los circuitos que giraban en el sentido de las agujas del reloj, cosa que ocurría en muchos circuitos, incluido Le Mans. Aquel año,
Porsche se presentaría en Le Mans con
10 deportivos todos de 1991cc 6 cilindros(dos 906, 910 y 907, más cuatro 911), la mitad en manos privadas, todos ellos para competir en sus categorías y
por que no por la victoria en carrera. Una difícil batalla, teniendo en cuenta que se enfrentaban a coches de mayor envergadura, como los Ford MKIV o Chaparral 2F con motores de 8 cilindros y 7 litros, o los Ferrari 330 P4 de 12 cilindros y 4 litros, dispuestos a repetir su reciente y sonado triplete de Daytona
(comentado aquí).
Porsche 907/6 Le Mans 1967
(Joseph Siffert-Hans Herrmann 41 y Gerhard Mitter-Jochen Rindt 40)